martes, 8 de febrero de 2011

Generosas manos


Son el puente necesario de la creación. Se mueven entre el barro, la cerámica o los teclados como si cada uno fuera su lugar en el mundo, y así es. La mano del artista levanta un pincel y lo hace bailar, explota en colores y se mueve con trazos tan imponentes que seducen a la mano del poeta, quien corre a esparcir su encanto. Las letras se continúan incesantemente, se revuelven entre si, se enamoran sin encontrar consuelo. Como un gran círculo viciado de arte, esto incita a que unos dedos se posen con delicadeza y desazón sobre teclados que son negros y blancos en un principio, pero que se vuelven pétalos que sacan a bailar a las musas. Un reino de manos danzantes, espontáneas, fuertes y frágiles, con puntas estiradas y observadas como ninguna otra inundan el aire. Otra vez en el barro, en los teclados, sumergidas en colores o hilando. Las manos del que crea, el que ama, se brinda, acaricia, son puentes generosos y extendidos al infinito. 


Por Ivonne Guevara

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