jueves, 7 de octubre de 2010

B.A Rock ´82, un despertar bajo el sol

La vida política de nuestro país y lo que sucedía por los años ´80 creemos que es de público conocimiento, la dictadura estaba en sus últimos intentos de subsistencia y la guerra de Malvinas hacia de esto un espejo de una sociedad que se caía a pedazos.




Pero todo este panorama oscuro y por momentos en tinieblas no impidieron que jóvenes, muchachos y muchachas, adultos con ideas de libertad y artistas llamados hippies o subversivos, creativos, filósofos contemporáneos, se reúnan cuatro domingos bajo el sol de noviembre de 1982 y decidieran salir a la luz de la mano de la cuarta edición del Festival B.A. Rock (se había realizado años anteriores en 1970, 1971 y 1972).

Miguel Cantilo, León Gieco, Piero, Raúl Porchetto, Hector Starc, David Lebón, Litto Nebbia y Pappo, entre otros, fueron algunos de los legendarios que compartieron el escenario con los más recientes rockeros entre los que se encontraban un joven Alejandro Lerner y una jovencita Patricia Sosa con su banda La Torre.

No solo el Festival B.A. Rock del año 82 había quedado en la historia por la mezcla entre alegría y despertad de un público abatido por la historia, sino que fue la primera vez que se registró en forma discográfica y posteriormente, el director Hector Olivera, lo llevaría al cine con el nombre “Buenos Aires Rock” en formato de film y estrenada en Buenos Aires el 20 de enero de 1983.

Decidida a encontrar algo más allá de lo que dicen los diarios y la internet me tome el atrevimiento de preguntarle al periodista de rock Sergio Marchi, de mi más absoluta confianza, que libremente me cuente sobre su vivencia en este festival pese a su corta edad por ese entonces. Nos narra lo siguiente:

Desafortunadamente, es poco lo que recuerdo del B.A.Rock IV, salvo circunstancias personales. Enumero algunas buscando que la memoria me sorprenda: recuerdo haber tenido credencial de backstage pese a no ser yo periodista profesional. De alguna manera, ya estaba metido en el ambiente. No hacía otra cosa que moscardonear detrás del escenario, tratando de no ser echado por molesto, lo que me llevaba a tener un bajísimo perfil, ayudado además por la timidez de mis 19. A la única fecha a la que no fui fue a la primera (eran cuatro domingos de noviembre de 1982), y es la que quedó en la historia: Riff, Los Encargados, La Torre. Riff eran los chicos malos, como siempre fueron los fanáticos de Pappo. ¿Quién habrá sido el genio al que se le ocurrió programar ese día a Los Encargados? Melero me contó una vez que le tiraron 30 kilos de fruta: que las pesaron y dio ese insólito número. Recuerdo a la chica con la que fui, la que no me correspondió.

Veo videos y nada ocurre. No recuerdo ningún show: veo que tocó Porchetto, al que seguro ví. El Flaco Spinetta con “Maribel se durmió” ya se me hace más familiar. Veo que tocó Cantilo en todas sus encarnaciones posibles, y también que tocó León Gieco, y además que tocaron todos juntos. ¿Habré visto a Piero vestido de blanco y arrojando claveles al público? Paz y amor hermanooooo. Eran tiempos en que Los Abuelos de la Nada, comenzaban a levantar hervor y fervor, mientras que Alejandro Lerner era el nuevo niño mimado del rock. Había mucho patchouli todavía: el festival fue hecho pensando en un gran negocio, ya que en el invierno el rock argentino se había convertido en el género musical más popular por el desafortunado “efecto Malvinas”, que erradicó toda música en inglés de las radios.
Era un tiempo de transición para el rock argentino. Los militares ya tenían fecha de partida pero faltaba mucho. Sin embargo, se notaba en el aire cierta fragancia de esperanza en los tiempos por venir.

¡Gracias Sergio!

Por Mariana Burgio



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